Las escenas que nos traen las familias
Rara vez alguien llega diciendo «necesito terapia ocupacional». Llegan contando escenas: que cortarle el pelo es una batalla, que solo come cuatro cosas, que no se queda sentado ni un minuto, que llora con el secador de manos del mall. Todo eso tiene una explicación y, casi siempre, una forma de trabajarse.
- Se tapa los oídos o se angustia con ruidos comunes
- Rechaza texturas de comida, de ropa o del contacto físico
- Se cae, tropieza o choca más que otros niños de su edad
- Necesita moverse, saltar o apretar todo el tiempo
- Le cuesta tomar el lápiz, la cuchara o abrochar botones
- El corte de pelo, el baño o el lavado de dientes terminan en crisis
Cómo trabajamos
Preparamos el espacio antes de que llegue el niño. Esa frase suena menor y no lo es: en terapia ocupacional infantil el ambiente es la herramienta, y el material, la altura, la luz y la secuencia de la sesión se arman según lo que toque trabajar ese día.
El trabajo es individual y grupal. En lo individual se afina lo sensorial y lo motriz. En lo grupal, tres veces por semana dentro de la jornada, se comprueba que eso se traslade a la situación real: compartir el material, esperar un turno, sostener una actividad de principio a fin con otros alrededor.
Qué abordamos
Procesamiento sensorial
Tolerancia al ruido, a las texturas y al contacto; regulación del propio nivel de alerta.
Motricidad gruesa
Equilibrio, coordinación, planificación del movimiento, conciencia del propio cuerpo.
Motricidad fina
Tomar el lápiz, recortar, encajar, manipular: la base de lo que después pide el colegio.
Autonomía diaria
Comer, vestirse, ir al baño y participar de las rutinas sin depender de un adulto.
Preguntas frecuentes
¿Qué hace un terapeuta ocupacional con un niño?
Trabaja sobre las ocupaciones de la infancia: jugar, comer, vestirse, moverse, participar de una rutina. Cuando algo de eso no se logra, busca la causa —puede ser sensorial, motriz o de organización— y la aborda con actividades concretas, casi siempre a través del juego.
¿Qué es la integración sensorial?
Es cómo el cerebro procesa lo que llega por los sentidos y arma una respuesta. Cuando ese procesamiento no está afinado, el resultado se ve en cosas muy cotidianas: un ruido que para otros pasa desapercibido resulta insoportable, una etiqueta de la polera arruina el día, o el niño necesita moverse todo el tiempo para poder estar tranquilo.
¿Las sesiones son individuales o grupales?
Las dos. Tenemos un espacio preparado para trabajo sensorio motriz individual y, además, sesiones grupales tres veces por semana dentro de la jornada. Lo individual permite ir al detalle; lo grupal es donde se comprueba si eso sirvió de algo en la vida real.
¿Cómo sé si mi hijo lo necesita?
Algunas señales frecuentes: se tapa los oídos con ruidos comunes, rechaza ciertas texturas de comida o de ropa, se cae mucho o choca con todo, no tolera el corte de pelo ni el lavado de dientes, o al revés, busca chocar, apretar y girar todo el tiempo. Ninguna de esas cosas por sí sola es un diagnóstico, pero juntas vale la pena mirarlas.
¿Qué pasa en casa?
Te entregamos las estrategias que usamos acá para que se sostengan en la casa. Una terapia que solo funciona dentro del centro sirve poco: la idea es que el baño, la comida y la hora de dormir también mejoren.

